Natillas

Un postre o merienda tan fácil de preparar que fue de niña mi introducción a la cocina. Me encantan los postres con sabor a canela y quizás se deba a que la canela evoca aquella infancia de natillas, torrijas,  leche con canela y limón, leche merengada, helado de mantecado,…que delatan mis raíces valencianas.

Las preparaba junto a mi madre el día de mi santo y era un placer sacar a la mesa aquella gran fuente oval de porcelana casi cubierta por las natillas. Fuente  de bordes dorados y flores rosa que aparecían a la vista al ir sirviendo las raciones en los platos de postre a juego. Aún conservo los restos de aquella vajilla que se usaba en las celebraciones. Vajilla, por supuesto, no apta para lavavajillas o microondas y de diseño un tanto recargado para los actuales tiempos.

La versión con galleta María es una variante que suelen poner en restaurantes. En casa se cubría el fondo de la fuente con bizcochos de soletilla y, sobre ellos, se vertían las natillas recién sacadas del fuego. Después se dejaban enfriar y en el momento de salir a la mesa se espolvoreaba con la canela (con mi madre vigilante para que no me pasara)

Hacía tanto, tanto tiempo que no las preparaba que he tenido que buscar la receta porque no me fiaba de las proporciones. Hoy mi marido saboreaba cada cucharadita como si fuese el postre del mejor chef.

Y no, hoy no es mi santo. Hoy es un día cualquiera en que sólo quería mimar a esa persona que me acompaña en la vida desde mis 17 años. Un pequeño detalle con que decirle “Te quiero”. Un detalle para corresponder a tantos suyos que me dicen día a día que sigue enamorado a pesar de todo y gracias a todo. La felicidad compartida consiste en cosas tan sencillas como estas natillas.

Ingredientes:

  • 1 litro de leche semidesnatada
  • 9 yemas
  • 150 g. de azúcar
  • 1 ramita de canela
  • 1 corteza de limón
  • 25 g. de Maizena
  • 6 galletas María (o bizcochos de soletilla…)
Preparación:
  1. Separar un vaso del litro de leche y mezclar en él la Maizena
  2.  Calentar hasta ebullición, a fuego lento, el resto de la leche con la ramita de canela y la corteza de limón (con poco blanco)
  3.  Separar claras de yemas, poniendo las yemas en un bol para batirlas junto al azúcar con la batidora de mano. Añadir la mezcla de leche con Maizena
  4.  Añadir la leche ya templada y colar pasando la mezcla a la cazuela
  5.  Calentar a fuego lento, removiendo constantemente y sin que llegue a hervir. Estará listo cuando desaparezcan las burbujitas del borde y al mover la cazuela se muevan en conjunto.
  6.  Repartir en boles o copas y dejar templar para poner una galleta encima
  7.  Espolvorear con canela en el momento de servir

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